17 décembre 2019

Article espagnol concernant l’ouvrage de Vanessa Guillot “Le crayon à papier”

14 diciembre 2019

Una mañana de agosto de 2013, Vanessa Guillot se despertó en la cama de un hospital. No tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí.

Poco a poco empezaron a llegar los recuerdos de unas horas antes, cuando entreabrió los ojos e intuyó, más que vio, un escenario aterrador: “Un techo blanco, excesivamente iluminado, que me impide reconocer el entorno desconocido en el que me encuentro… Tengo la nuca paralizada, como el resto del cuerpo… Estoy tumbada, semiinconsciente y tengo frío, un frío terrible. Mi sangre está tan fría que la circulación parece haberse interrumpido. Un rostro espeluznante se cierne de golpe sobre mí por la izquierda, al cabo de un segundo me sorprende situándose a mi derecha. Solo veo sus ojos, la parte inferior de la cara la oculta completamente una mascarilla verde. Me quiere decir algo alzando las cejas con insistencia, pero los únicos sonidos que percibo son unos acúfenos agudos que resuenan sin cesar en mi cabeza, que siento muy pesada y me duele enormemente. Sus miradas se cruzan, sus cabezas se agitan, hablan entre ellos. De golpe siento un movimiento a mi alrededor y quedo cegada por una luz viva que agitan ante mis ojos… Un silbido corta toda comunicación con lo que está pasando. Esa luz me mata, no deja de moverse y me ha desconcertado porque ya no veo a nadie. Todo se vuelve negro“.

Es el relato que hace la misma Vanessa en el libro que recoge su historia, Le crayon à papier [El lapicero].

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A propos de l'auteur : Vanessa Guillot

Vanessa Guillot a toujours écrit. Dès l’école primaire, elle remplissait ses cahiers de récits ou de poèmes qu’elle imaginait et qu’elle contait ensuite à son entourage. D’une imagination débordante, son passe-temps favori a toujours été l’écriture. Avec cet ouvrage, elle livre un témoignage poignant, tiré de son histoire personnelle. Elle espère pouvoir un jour aider les personnes qui ont subi la même situation qu’elle. Au-delà de ce fait, Vanessa nous donne une leçon de vie en démontrant qu’il ne faut jamais perdre espoir et que l’esprit humain est capable de se sortir de multiples situations, même des plus inhumaines.